Los migrantes haitianos en EEUU, ante el fin de su estatus de protección
Decenas de miles de haitianos se enfrentan a la perspectiva de tener que dejar Estados Unidos por su cuenta o ser deportados, con el fin, este lunes, del estatus de protección especial que desde 2010 les permitía vivir y trabajar legalmente en el país.
El mes pasado, la corte suprema declaró que el gobierno de Trump podía anular el Estatus de Protección Temporal (TPS) para los haitianos y unos 6.000 sirios sin revisión judicial. El impacto de la decisión podría afectar a migrantes de otros países.
Se estima que cerca de 350.000 haitianos viven en Estados Unidos bajo este programa, y muchos trabajan en el sector sanitario y la construcción.
La presidenta de la Asociación de Enfermeras de Nueva York, Nancy Hagans, declaró a la AFP que miles de sus afiliados no podrán trabajar tras el fin del TPS para los haitianos a partir de la medianoche del lunes.
Hagans recomendó a los afectados que dejaran sus asuntos en orden por si se veían envueltos en redadas de inmigración.
"Les estamos diciendo que pongan en orden sus documentos. Si tienen dinero en el banco, que se aseguren de retirarlo. Algunos de ellos son dueños de sus casas. Llevan aquí 26, 27 años, han construido una vida aquí".
"Es como estar en prisión y no hiciste nada malo", dijo a la AFP una trabajadora de la salud haitiana amparada por el TPS y que aún no había decidido qué hacer.
Desde el regreso de Donald Trump a la presidencia en 2025, como parte de su dura ofensiva contra la inmigración, su administración ha revocado el TPS para migrantes de más de una docena de países, entre ellos Venezuela, Nicaragua, Honduras y Somalia.
El TPS brinda protección contra la deportación a personas de países considerados inseguros debido a guerras, desastres naturales u otras circunstancias extraordinarias.
"Muchas personas de la diáspora haitiana están preocupadas por lo que esto significa para sus familias y por si volver a Haití es seguro o realista dadas las condiciones actuales", señaló la artista haitiano-estadounidense, Lyne Lucien.
Durante décadas, Haití ha enfrentado una pobreza extrema, corrupción, inestabilidad política y desastres naturales como el devastador terremoto de 2010.
Desde principios de 2024, el país también sufre la violencia de pandillas que controlan casi toda la capital, Puerto Príncipe.
C.Neri--MJ